
Poema para Seraphine de Senlis
Ha! y que poder divino le dio a tu mano la gracia del color!
Seraphine!
Y en las noches solo el sabor del vino
y el candor de tus cantos celestiales
te llevan de la mano
hacia tus flores,
tan arcaicas, tan salvajes.
Quien se atrevio a controlar tu desatino
capaz de invadir el lienso de apariciones
multicolores, Seraphine!
Hay! de los hombres que en todos los tiempos
han hecho de la locura una forma de psicosis.
Que dulzura la tuya al abrazar los arboles,
al dejar que le viento se te de
sin que tengas que pagar por ello.
Que frevil tu sonrrisa y tu melancolico
despojo a todo lo que no sea
ondear los pinceles y los rusticos
utensilios en busca de los ojos de los angeles.
Seraphine, Seraphine...
Te rendiste al honor mas incandecente que un ser humano
pueda entregar a su alma...
te dejaste llevar por la pasion de tus dedos
por el ritmo de tu sangre al crear;
sin que la puerta se abriera,
sin que buscaras privilegios,
aunque ellos te alcazaran.
Seraphine de Senlis, que habras sentido
claudicada en el encierro,
sin las flores y los insectos,
presa del panico y el llanto
de mujeres atonitas e incipientes.
Pero ya habias cumplido tu tarea,
quedaba solo abandonarse a la muerte!