8/14/2009

CRONICA DE UNA DESPEDIDA

No nos dijimos adios, por que el adios ya estaba implicito desde el comienzo, tu lo sabias y yo lo sabia pero opte por ignorarlo. Ya habias dicho adios una vez, murmurando razones estrechas; y yo, me quede sola en medio de la calle entre mi puerta y la acera buscando un lugar para esconder mis lagrimas. Y te busque en los rostros de todos los hombres; encontre algunos que me amaron y que ame; eso me dejo tu adios de entonces. Pero hoy no nos dijimos adios, ni hasta pronto ni hasta nada, por que estamos en la nada, en el vacio exitencial donde todo puede ser o no ser. Nos une el respiro de un ser que nos mira con cara de sonrrisa y una historia de euforicos y clandestinos encuentros, de busquedas incesantes para encontrarnos y no encontrarnos, para finalmente descubrir que no fuimos ni seriamos lo que el otro deseaba, y para ello esperamos una decada!. Que absurda manera de cumplir los designios, los vastos caminos prensados en nuestras almas desde tiempos ancestrales. No nos dijimos ni nos diremos adios, no hubo abrazos, aunque si una coloquial conversacion recopilando lo mas escencial e incipiente, corta para no demeritar todo lo aprendido y tal vez con lagrimas en los ojos que develen mi dolor. Lo mas prudente para mi sera no mirarte a los ojos por que mi alma puede perderse en lo profundo de tu ser y no deseo extraviarme de nuevo, no quiero andar buscandote de nuevo para encontrar mi alma, no quiero rondar como un fantasma por tu cuerpo, por tus noches. Quiero abastecerme de la vida que es vivir sin ti, sin la posibilidad de nada, sin el refugio incesante de lo que puede ser. Lo unico que reconozco del tiempo que no conozco es que mi muerte esta pintada en cualquiera de sus dias y alli si no podre dejar de asistir. Por hoy asisto a este adios patetico sin rumbos, sin melodias, abultado de palabras que no han dejado inspiracion alguna en vos, colmado de una inocencia estupida cuando dije que no era necesario, pero si que lo es. Ya no puedo redundar mas en el ofrecimiento de mi vida, en darme a la causa salvadora de un sentimiento que no existe. Es lo que es y mas alla del final no queda si no la mentira, y ya he vivido demasiado como para creer que mi vida ha sido en vano. Ya no queda mas que este adios inminente, tacito pero claro, que no es mas que una muerte. Morir para nacer de nuevo. Asi es la vida, se compone de muchos cientos de muertes y esta representa la memoria de lo aprendido. Me voy nostalgica pero llena. Me despido como quien se despide de su vida, contemplando el universo de emosiones y pasiones, saboreando tu boca que ya no es mi boca, aborreciendo el exceso de palabras, acariciando la melodia de algun "te amo" lejano; asi sin decir adios me despido.