
Que obsecada soy!
El rio se derrama a mis pies
invitandome a su cause natural
y yo,
me aferro al tronco mustio
que esta aun en la orilla.
Que necia!
Los astros me lanzaron fuera
mi tierra
Para asi cumplir las profesias!
y yo,
inverti los meses en rumiar
un pasado inherte.
Pero la maestria me reclama,
el hacer me conduce
aunque el dolor me agobie.
El poder del designio instaurado en mi
desde el cordon de plata,
me reclama como su amada,
como su tierra valdia
que aun no esta abonada.
Me reclaman el viento y las cometas;
pero sobretodo la vida que no he vivido.
El adios consta ahora
de quedarme en paz conmigo
de abrir los espacios de mi mente
que se han obnubilado desde
la infancia prematura,
desde la perdida de la inocencia.
No sere si no me sumerjo
en las corrientes de este rio,
nada sera ya mas
si no emprendo el viaje.
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