5/21/2009

Para Henry

Y cuando ya creiamos habernos dicho las ultimas palabras, broto de nuestros labios el silencio y atonitos nos confundimos. Y entonces volvimos a la nada, a lo prosaico, volvimos al principio, a la oscuridad que todo lo ve, y quiza ahora no necesitamos ver. Ahora visionamos mas alla de lo que creemos real. Ahora, la palabra esta en el cuerpo: los dedos en la nuca y en la espalda cuentan mas historias que el resumen contidiano, la palabra ahora esta en la sonrrisa, en el adios de la manana. Ahora cuando creiamos abandonarnos al final, el intemporal nos arroja al sendero donde no existen los relojes y las fechas. El intemporal nos lanza al crepitar de todo lo posible. Somos ancianas almas en busca de acrecentar sus edades cronologicas y cumplir los designios que nos precipiten de nuevo a la nada, al origen. Creiamos en el adios y cuando de verdad creimos, nos encontramos otra vez para arrojar piedras sobre nuestras tumbas en donde yace ese otro que nos habita; y por eso estamos vivos hoy contandonos historias con los dedos y las lenguas, deshaciendo los pactos antiguos de miedo.

1 comentario:

Pedro Arturo dijo...

Qué bien, Angelita. Lo dicho, el texto poético en prosa, es decir, el Prosema, como se le llama realmente, es lo tuyo.

P.A.